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Patrimonio urbano
Catedral de la Almudena
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En 1870 se derribó la primitiva iglesia de Santa María de la Almudena, que ocupaba el actual número 88 de la calle Mayor junto al palacio de Abrantes y desde ese mismo momento se formó una junta que dirigió sus esfuerzos para construir un nuevo templo. La idea de vincular una gran iglesia al Palacio Real tenía sus precedentes en varios proyectos, entre los que destaca uno muy importante, aunque no realizado, de Sachetti, pero sólo se materializó a partir del reinado de Alfonso XII.

Los primeros planos de la nueva iglesia fueron trazados en 1879 por Francisco de Cubas con la idea de que sirviese de panteón para la fallecida reina Mª de la Mercedes, previéndose su colocación según el eje norte-sur del palacio. Inspirado en la arquitectura gótica española del siglo XV, este proyecto contaba con un gigantesco cimborrio de inspiración romántica. La primera piedra se puso en 1883 tras realizar los enormes desmontes necesarios. Iniciada la cripta, el Papa León XIII otorgó en 1885 la bula por la que se creaba el Obispado de Madrid-Alcalá y transformaba el proyecto en la futura catedral. Cubas realizó entonces un nuevo proyecto, más ambicioso que el anterior, inspirado esta vez en el gótico francés del siglo XIII, sumando elementos de las catedrales de Reims, cuya cabecera repite, Chartres y León.

Ese proyecto, que incluía por primera vez una gran cripta románica, es el que sirvió de base para la construcción definitiva, con una planta de cinco naves, las dos laterales dedicadas a capillas, ancho crucero y cabecera con capillas radiales en la girola. La catedral se concibió como un templo votivo, erigido por el pueblo, pero los donativos resultaban insuficientes y las obras se dilataron en el tiempo. En 1899 falleció el marqués de Cubas y se sucedieron en la dirección de las obras Miguel Olabarría, Enrique Mª Repullés y Juan Moya. La cripta se inauguró en 1911, pero las obras se suspendieron durante la Guerra Civil y se reanudaron, con escasos recursos, en 1939, dirigiendo los trabajos Luis Mosteiro. A partir de entonces cambian los criterios estéticos y no se considera adecuada una catedral gótica por el contraste que producía en el entorno. En 1944 la Dirección General de Bellas Artes convocó un concurso nacional para dar una nueva solución arquitectónica, que fue ganado por Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro.

En 1949 se les encargó a estos arquitectos preparar el proyecto definitivo, que presenta importantes variaciones respecto al de Cubas, sobre todo en los alzados, la cúpula y en la fachada principal, que adopta un aire más acorde con el barroco clasicista del Palacio Real, planteando una vuelta a la idea inicial de Sachetti que integraba la iglesia en la composición del palacio, formando un núcleo cerrado. El interior se mantuvo en estilo gótico, pero transformando los alzados, bajando la altura de la nave mayor y eliminando las bóvedas de crucería. En 1950 se reiniciaron las obras, terminándose el claustro en 1955 y la fachada principal en 1960, a falta de elementos decorativos. Aunque las obras estuvieron paralizadas algunos años desde 1969, han podido ser felizmente terminadas.
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