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Biblioteca Histórica
Juan Martín "el Empecinado"
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Descripción
Titulo:
Juan Martín "el Empecinado"
Fecha:
Anterior a 1844
Lugar:
Madrid
Descripcion:
"Camilo Alabern / El Brigadier D. Juan Martin / conocido por el empecinado"
Grabado
18 x 14 cm
Extraído del libro: Guerra de la Independencia : narración histórica [...] / por Miguel Agustín Príncipe
Tipo:
Estampas
Signatura:
B 3760

Comentario
Juan Martín Díez, el Empecinado (Castrillo de Duero 1775 - Roa de Duero 1825). Hijo de campesinos acomodados, se enroló para participar en la campaña del Rosellón, tras la cual se casó y asentó como labrador. Tras la violación de una joven de su pueblo a manos de un francés decidió pasarse a la guerrilla, organizando una partida con la que realizó algunas acciones antes de unirse al ejército y participar en las derrotas de Cabezón del Pisuerga y Medina de Rioseco. Ello le hizo comprender que tendría más éxito actuando como guerrillero a lo cual se dedicó con gran éxito en los siguientes años por Aranda de Duero, Sepúlveda, Pedraza y toda la cuenca del río Duero.

Causó tantos daños a los franceses que éstos nombraron al general Hugo su perseguidor en exclusiva, lo que intentó sin éxito. Frustrado por su fracaso detuvo a la madre de El Empecinado y a varios familiares más, ante lo cual el guerrillero amenazó con ejecutar a cien prisioneros franceses que custodiaba. Sus familiares fueron liberados.

El Empecinado fue nombrado capitán de caballería (1809), sufrió asedio en Ciudad Rodrigo (1810), mandó el regimiento de húsares de Guadalajara (1811), participó en la defensa de Alcalá de Henares (1813) y fue ascendido a mariscal de campo (1814). Durante los cien días estuvo al mando de tropas desplegadas en los Pirineos.

El regreso de Fernando VII y el absolutismo supuso el destierro para muchos liberales, entre ellos El Empecinado, que lo estuvo en Valladolid. Durante el trienio liberal fue gobernador militar de Zamora y ascendido a capitán general. En 1823 se tuvo que exiliar de nuevo, esta vez en Portugal. Habiendo solicitado permiso para retornar a España, éste le fue concedido, sólo para ser detenido y enviado a Navas de Roa (Burgos) donde fue exhibido prisionero en una jaula de hierro. Fue colgado por orden del corregidor de Roa, aunque Galdós cuenta que murió atravesado por las bayonetas, pues antes de llegar al patíbulo consiguió soltarse de sus cadenas y hacerse con el sable del militar que le acompañaba.

El mote "empecinado", llegado al diccionario de la RAE con el significado de "obstinado, terco, pertinaz" era el que recibían los habitantes de su pueblo natal, Castrillo de Duero, y se refería a la mucha pecina (cieno negro) que traía el arroyo que atraviesa la población. El Empecinado recibió en 1808 el permiso oficial, para él y sus descendientes, de firmar como tal.
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