Patrimonio urbano
Fuente de Cibeles
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Descripción
Titulo:
Fuente de Cibeles
Fecha:
Entre 1 de Enero de 1782 y 31 de Diciembre de 1782
Lugar:
Madrid
Descripcion:
Pétreo (mármol)
Altura: 5,5 x Anchura: 4,7 x Fondo: 12,5 m.
Plaza Cibeles
Tipo:
Escultura
Signatura:
s/sig
Núm Inventario:
s/n

Comentario
La fuente de Cibeles fue diseñada en 1777 por el Maestro Mayor de la Villa y de sus Fuentes y Viajes de Agua, el arquitecto madrileño Ventura Rodríguez (1717–1785), aunque su trabajo se limitó a realizar los dibujos a lápiz y al papel. Fueron los escultores Francisco Gutiérrez, que esculpió la figura de la diosa y las ruedas del carro, el francés Roberto Michel, que se encargó de los dos leones y Miguel Jiménez, que cobró 8.400 reales por labrar las cenefas decorativas del carro, quienes trabajaron en equipo para pasar los diseños a la piedra.

La fuente debió quedar terminada e instalada en su ubicación original ya a finales de 1781. Desde un principio Ventura Rodríguez quiso compaginar la función ornamental con la eminentemente práctica y para ello proyectó una figura infantil sobre una jarra de la que brotaba un surtidor de agua potable para uso público alimentado, aunque no llegó a realizarse, por lo que la fuente sólo sirvió como abrevadero.

En 1791 el nuevo Maestro Mayor de Madrid, Juan de Villanueva propuso disponer en los costados de la fuente sendos pedestales rocosos con las figuras de los emblemas heráldicos de la villa: un dragón y un oso que arrojaran agua por unos caños de bronce insertos en sus bocas. El dragón se destinó para uso público y el oso para que llenasen sus barriles los 50 aguadores que se acabarían asignando a la fuente, aunque en 1862 fueron retirados.

Poco a poco, al elevarse las rasantes de su entorno por la renovación de la edificación circundante, la fuente se fue quedando semienterrada. En 1891, al reordenar la zona, el arquitecto municipal José López Sallaberry propuso desplazarla al centro de la nueva plaza elíptica y orientarla hacia la Puerta del Sol en vez de a Neptuno, desatando una polémica con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La fuente se instaló sobreelevada a 3 m de altura sobre su ubicación original, en una plataforma con cuatro peldaños en el centro de una isleta circular con su acera. Después de la Guerra Civil, y ante el creciente incremento del tráfico rodado que la hacía inaccesible, se decidió retirar la verja circundante, cubriendo la escalinata con un talud ajardinado, al tiempo que se intentaba realzar su presencia incrementando los juegos de agua. Pero la reforma definitiva que vemos actualmente fue realizada en 1968 por Manuel Herrero Palacios, que eliminó las rocallas decimonónicas y elevó la fuente sobre un escalón estriado en el que se derramaba el agua que rebosaba en cascada desde el antiguo pilón.
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