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Patrimonio urbano
Ángel González
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Descripción
Titulo:
Ángel González
Fecha:
2015
Lugar:
Madrid
Descripcion:
Dirección: Plaza de San Juan de la Cruz,1.
Distrito: Chamberí.
Colocada en el 19 de febrero de 2015.
Tipo:
Placa conmemorativa
Signatura:
s/sign

Comentario
En esta casa vivió el poeta ÁNGEL GONZÁLEZ (1925-2008). “Abandona cuidados: lo que ha ardido ya nada tiene que temer del tiempo.”

Ángel González nació en Oviedo, donde el poeta tuvo una infancia y adolescencia salpicada de desgracias: su padre murió cuando apenas tenía poco más de un año de vida y un hermano suyo fue asesinado, en 1936, cuando Oviedo estaba ocupado por las tropas franquistas. Su juventud fue compleja y difícil, su otro hermano se tuvo que exiliar poco después de la guerra civil y, en 1943, el poeta enfermó de tuberculosis.

Se matriculó derecho en la Universidad de Oviedo y, en 1950, se trasladó a Madrid para estudiar Periodismo. En 1954 ingresó por oposición en el Cuerpo Técnico de la Administración Civil. Sin embargo, apenas llegó a desempeñar el puesto al que le destinaron en Sevilla –en 1955 pidió la excedencia-, ya que se fue a vivir a Barcelona, donde trabajó como corrector de estilo. En esta ciudad conoció a los poetas y escritores Carlos Barral, José Agustín Goytisolo o Jaime Gil de Biedma, entre otros. En 1956 publicó su primer libro, “Áspero mundo”, que obtuvo un accésit del Premio Adonais. Regresó a Madrid para trabajar en la Administración Pública y conoció a Juan García Hortelano, Gabriel Celaya, José Manuel Caballero Bonald y otros poetas de su generación.

En 1961 publicó su segundo libro, “Sin esperanza, con convencimiento” (1961) y después, entre otros poemarios, ven la luz “Grado elemental” (1962), que obtuvo el Premio Antonio Machado y fue publicado por la editorial Ruedo Ibérico, en Paris. Posteriormente, seguiría dando la imprenta nuevos títulos: “Palabra sobre palabra” (1965), “Tratado de urbanismo” (1967), “Breves acotaciones para una biografía” (1971), “Procedimientos narrativos” (1972), “Prosemas o menos” (1985), “Deixis en fantasma” (1992), “Otoño y otras luces” (2001) y “Nada grave” (2008), que se publicó póstumamente. Durante todo este tiempo, Ángel González viajó por América Latina y Estados Unidos, impartiendo cursos en las Universidades de UTA, Maryland y Texas, así como en la Universidad de Nuevo México, en Alburquerque, donde se jubiló.

En su trayectoria poética ha sido galardonado, entre otros, con los siguientes premios: el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1985, el Premio Internacional Salerno de Poesía, en 1991, y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en 1996, año en el fue también elegido como miembro de la Real Academia Española.

La figura de Ángel González es una de las más significativas del la Generación del 50, y se caracteriza por un realismo crítico que “arranca de su experiencia, y tiene mucho más de expresión existencial que de doctrina o programa”, en palabras del crítico y profesor Antonio Moreno.

Los versos que se reproducen en la placa pertenecen al poema “Inmortalidad de la nada” que, en su versión completa, dice:

Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
—porque te vieron—,
jamás
se comerá la tierra al fin de todo.

Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.

Abandona todo cuidado:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.



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