Museo de Historia
Belén napolitano. Ángel turiferario
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Descripción
Titulo:
Belén napolitano. Ángel turiferario
Fecha:
Segunda mitad del siglo XVIII
Descripcion:
Figura con armazón de alambre forrado de estopa en el que se acoplan las extremidades, talladas en madera o en barro cocido.
Alt.: 22 cm
Tipo:
Cerámicas y porcelanas
Núm Inventario:
2005/007/0023

Comentario
Este Belén Napolitano es un magnífico ejemplo de la escultura barroca naturalista del sur de Italia, que alcanzó su momento de mayor esplendor durante la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el todavía futuro Rey de España, Carlos III, al que debe su difusión y arraigo, reinaba en Nápoles.

Estamos ante una de las más genuinas representaciones del “presepe” tal y como era concebido por la tradición artesana y artística napolitana, cuya riqueza iconográfica conseguía integrar realidad y fantasía, exhibición y devoción, cotidianeidad y espectáculo teatral. Esta tradición se incorporará a las familias más pudientes de la sociedad española a imitación del gusto teatral importado de Nápoles, al igual que otras costumbres o modas desarrolladas o impulsadas por el monarca ilustrado Carlos III y su pequeña corte.

Está formado por 51 figuras humanas y animales, y un número importante de accesorios o “finimenti”, en el que se funde la evocación de la Natividad de Jesús con la descripción naturalista de los usos y costumbres del pueblo napolitano. Todos los ambientes tabernarios, portuarios, comerciales o callejeros eran hábilmente representados y en este espectáculo, el pueblo napolitano podía reconocerse, ya que la nobleza abría sus puertas para permitir la contemplación.

La mayoría de las figuras son articulables, lo que permite representar a los personajes en actitudes y posturas diferentes, incluso de movimiento. Están realizados mediante un armazón de alambre forrado de estopa en el que se acoplan las extremidades, talladas en madera en algunos casos y en otros moldeadas en barro cocido, el mismo material utilizado para la confección de las llamadas “testinas”, es decir cabeza, cuello y pecho. La policromía, la incorporación de ojos de cristal, la variedad multicolor de las vestimentas y los múltiples accesorios sirven para expresar la condición social del pueblo menudo y notable. Ricos y pobres campesinos, burgueses de condición villana, pastores, vendedores ambulantes, músicos y el mundo de la corte oriental que compone el séquito de los Reyes Magos conforman el escenario circundante al episodio evangélico del Nacimiento que centra la composición del conjunto. Sobre él desciende una cascada angelical, compuesta por “putti”, querubines y ángeles incensarios configurados en tamaños muy distintos para posibilitar la perspectiva. Al igual sucedía con la aproximación o alejamiento de la escena principal, jugando con los tamaños de las pequeñas arquitecturas populares urbanas. Aunque la autoría de las piezas de los belenes napolitanos casi nunca aparece expresa, la calidad escultórica y la fuerza expresiva de los personajes sugieren que podría tratarse de un artista de primera categoría como Giuseppe Sanmartino, Francesco Celebrano, Lorenzo Mosca o los hermanos Vasallo.


(Comentario del catálogo de la exposición "Museos de Madrid. Adquisiciones y proyectos 2003-2006")

Opiniones