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Patrimonio urbano
Museo Arqueológico Nacional
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Descripción
Titulo:
Museo Arqueológico Nacional
Fecha:
Entre 1 de Enero de 1866 y 31 de Diciembre de 1866
Descripcion:
C/ Serrano, 13
Tipo:
Edificios
Signatura:
s/sig
Núm Inventario:
s/n

Comentario
Sobre el solar que ocupó la primera Escuela de Veterinaria se alzó a partir de 1866 el gran edificio destinado por el Ministerio de Fomento a Museos de Arte Moderno y Arqueológico, Biblioteca Nacional y Archivo Histórico, siendo el de mayor envergadura acometido en Madrid durante el reinado de Isabel II. Interrumpidas las obras durante los años revolucionarios, no se concluyeron hasta la conmemoración del IV centenario del descubrimiento de América en 1892, pasando la dirección de las mismas de Jareño -quien realizó el proyecto original, la verja exterior y el basamento del edificio- a Ruiz de Salces, que modificó parcialmente el diseño inicial, que seguía los planos del Museo Ideal establecidos por J. Nicolás Louis Durand en su tratado de 1802, componiendo su simétrica planta mediante patios cuadrados en torno a una trama de diversas crujías, y era uno de los primeros edificios españoles en que se utilizó masivamente el hierro, especialmente en el desaparecido depósito de libros, inspirado en el de Labrouste para la Biblioteca Nacional de París.

Destacan en sus fachadas los dos pórticos, siendo el del Museo un doble orden de columnas sobre escalinata con esfinges, y el de la Biblioteca un templo columnado -con un frontón alegórico tallado por Agustín Querol- sobre un basamento con tres grandes puertas en arco que se cerraban con magníficas rejas, eliminadas en una reforma y felizmente repuestas en su lugar en reforma posterior. Y es que las necesidades de las instituciones que alberga exigen continuas ampliaciones, hasta hacerse necesaria la aplicación de un plan de rehabilitación integral que desde 1984 a 2000 ejecutaron Junquera y Pérez Pita en la zona correspondiente a la Biblioteca Nacional, clarificando de nuevo la planta y dignificando con un lenguaje contemporáneo parte de los interiores; mientras que en el Museo Arqueológico, tras las desafortunadas transformaciones de los años ochenta que suprimieron los patios árabe y romano, magníficos exponentes de la arquitectura en hierro, el arquitecto Rodríguez Frade lleva a cabo la rehabilitación de las cubiertas y la reinstalación de algunas salas.
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