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Patrimonio urbano
Palacio Real
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Descripción
Titulo:
Palacio Real
Fecha:
Entre 1 de Enero de 1735 y 31 de Diciembre de 1735
Descripcion:
C/ Bailén, 2, 4 y 6
Tipología palatina dieciochesca de gran riqueza. Destacan los jardines del Palacio. Cuidado entorno exterior.
En el interior destacan diferentes estancias como el salon del trono, el salon de Alabarderos, el comedor de gala, el dormitorio de Carlos III... Mención especial merece la Real Capilla. Alberga una gran colección de obras pictóricas, musicales, utensilios farmaceuticos... Destaca también la gran colección del museo militar.
Tipo:
Edificios
Signatura:
s/sig
Núm Inventario:
s/n

Comentario
El Palacio Real está construido sobre los terrenos del antiguo Alcázar, que fue destruido por un incendio el 24 de diciembre del año 1734. Al año siguiente, el rey Felipe V encargó al arquitecto siciliano Felipe Juvarra la construcción de un nuevo palacio cuyo proyecto, magnífico, de amplias dimensiones y ubicado en los altos de San Bernardino, no pudo terminar antes de su muerte. La nueva residencia, de fuerte carácter horizontal y organizada alrededor de cuatro patios con un gran eje de sabor francés, se desligaba del Alcázar de los austrias al abandonar el solar tradicional destinado al mismo.

Sucedió a Juvarra en la realización del proyecto su discípulo Sachetti, que incorporó importantes ideas del precedente, pero tuvo que reorganizar la planta en orden a la adaptación de sus dimensiones a la situación del solar primitivo y definitivo, que es mucho más pequeño y de difícil topografía, condiciones que no agradaron en su momento al maestro siciliano. El nuevo palacio de la dinastía borbónica, por tanto, vuelve a entroncarse con la residencia áulica anterior tanto en localización como en esquema, organizado en torno a un gran patio central, uno de los cuatro primitivos del plano de Juvarra, y en los alzados, influidos a su vez por el tercer proyecto que había realizado Bernini para la fachada del Louvre. La diferencia de cota del flanco occidental y las torres de las esquinas proporcionarían al conjunto un imponente carácter de fortaleza, aunque la imagen final del edificio, al incorporarse la estatuaria sobre las balaustradas superiores y pedestales de los muros y debido al tratamiento de los órdenes de los alzados, estaría vinculada, sobre todo, al barroco italiano del siglo XVII.

Junto a Sachetti, que realizó las trazas principales, trabajó Ventura Rodríguez en la construcción de la fábrica y, especialmente, en la capilla. En los ocho niveles del edificio (seis por la calle Bailén) se debía albergar a la familia real -en el cuarto bajo y principal-, sus oficinas -en los dos sótanos- y los criados -en el segundo piso y entresuelos-. La escalera imperial y la capilla se plantearon en proyecto en la crujía meridional, más ancha, pero el espacio religioso se trasladó a la septentrional, hecho que permitió doblar la escalera, elemento del que se realizaron varias opciones -destacan las firmadas por Bonavia y Vanvitelli con Fuga y Salvi-, con un proyecto definitivo de Sachetti que eliminaba, siguiendo a Bonavia, los apoyos interiores en busca de diafanidad, aunque nunca se llegó a finalizar.

La capilla, que avanza rompiendo el alzado norte, se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas, y en su decoración tomaron parte Ventura Rodríguez y Corrado Giaquinto, que pintó la bóveda. Carlos III, que fue el primer rey que ocupó el palacio, continuó las obras del mismo bajo el mando de Sabatini, que eliminó parte de la decoración exterior y proyectó la ampliación del edificio por los lados norte y sur, aunque sólo se llevó a cabo el ala sudeste y la definitiva escalera principal -transformó la caja de la simétrica en el salón de columnas-, así como la cimentación de la parte norte, destinada a la ampliación de la capilla mediante una nave flanqueada por dos patios rectangulares, que no se llegaron a realizar, por lo que se reaprovecharon por el mismo arquitecto para erigir las caballerizas, en el lugar que ahora ocupan los llamados Jardines de Sabatini.

En la decoración del palacio intervinieron numerosos artistas de gran categoría, tanto españoles como extranjeros, entre los que se cuentan pintores como el ya citado Giaquinto, Tiépolo, Gasparini, Mengs, etc. El último de los proyectos de Sachetti para el entorno del palacio -con la intervención de Ventura Rodríguez- organizaba la totalidad del conjunto mediante grandes jardines al norte y oeste, hacia el río Manzanares, una ciudad palaciega al este con gran espacio urbano -posterior plaza de Oriente- y, en el flanco meridional, la plaza de armas con catedral y viaducto sobre la calle de Segovia, esquema que se mantiene prácticamente en la actualidad.

Los dos brazos paralelos de la plaza de Armas se dejaron abiertos a modo de pórticos según idea de Ventura Rodríguez, aunque no se terminaron hasta bien entrado el siglo XIX bajo proyecto de Narciso Pascual y Colomer. Asimismo, en estas fechas tardías del reinado de Isabel II se ejecutaron los jardines del Campo del Moro, que estaban sin hacer desde los proyectos de Sachetti y Ventura Rodríguez. Los jardines actuales son el resultado de la compra de terrenos realizadas por Felipe II para proporcionar al Alcázar un entorno natural de corte renacentista, pero las diferencias de cota entre el edificio y el parque impidieron su formalización definitiva a pesar de los sucesivos proyectos, generalmente basados en el tratado de Dezallier d-Argenville, entre los que destacan los realizados por el mismo Sachetti, Garnier de L-Isle, Esteban Boutelou y Sabatini, que fijó los límites definitivos del parque.

Entre el siglo XVI y su definitiva realización sólo se llevaron a cabo diversas construcciones de contención y acceso, como rampas abovedadas, grutas y estufas situadas en las pendientes de bajada al río, así como una pequeña intervención de Juan de Villanueva para acceder a la Casa de Campo. Pascual y Colomer realizó la primera formalización ejecutada del Campo del Moro -llegó a crear una escuela de jardinería-, aunque vio interrumpido su desarrollo por la Revolución de 1868. Años más tarde se efectuó el proyecto de Oliva y Amat, con un trazado sinuoso y romántico que fue alterado en la década de 1960 al crear el gran tapiz verde que sube hacia la fachada central del palacio.

En tiempos del rey Alfonso XII se construyó la escalera posterior de acceso al Campo del Moro y los jardines del lado norte, llamados de Sabatini, que fueron realizados, tras el derribo de las Caballerizas Reales entre 1932 y 1934, por el arquitecto Fernando García Mercadal al ganar el concurso convocado al efecto con un proyecto de estilo neoclasicista terminado tras la Guerra Civil. En 1999, Patrimonio Nacional decidió retomar la antigua idea, que se remonta a 1934, de crear un Museo para las Colecciones Reales, para lo cual convocó un concurso de ideas restringido, en el que el principal condicionante ha sido el emplazamiento bajo la Plaza de la Armería.
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