Patrimonio urbano
Teatro Real
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Descripción
Titulo:
Teatro Real
Fecha:
Entre 1 de Enero de 1818 y 31 de Diciembre de 1818
Descripcion:
Pza Isabel II, 4
En el interior destaca la sala italiana con 1.750 localidades en la que destaca la imponente lámpara central realizada con cristal de la Real Fábrica de la Granja. También es reseñable el vestíbulo central, de planta eliptica y gran columnata de orden gigante.
Tipo:
Edificios
Signatura:
s/sig
Núm Inventario:
s/n

Comentario
El Teatro Real se construyó sobre el solar que había ocupado el Teatro de los Caños del Peral, derribado en 1817. Por su situación y concepción estuvo desde el principio ligado a la Corona, que quiso construir un teatro que, por calidad y dimensiones, compitiera con los mejores de Europa. Fue diseñado en función de la reforma de la plaza de Oriente, lo que motivó su extraña forma de hexágono irregular, que condicionó la planta y funcionamiento del edificio. El proyecto se debe a Antonio López Aguado, quien inició las obras en 1818 y las dirigió hasta su muerte en 1831, cuando se hizo cargo de las mismas Custodio Teodoro Moreno.

Quedaron interrumpidas en distintas ocasiones y por diversos motivos y el edificio no fue inaugurado hasta 1850, colaborando en los últimos trabajos Francisco Cabezuelo. La fachada a la plaza de Oriente se ejecutó siguiendo los diseños aportados por Isidro González Velázquez, autor del proyecto conjunto de la dicho espacio urbano, de manera que armonizase con él. En planta, la sala adopta la forma de una herradura, mientras que la caja del escenario es un gran espacio rectangular. En torno a estos dos grandes bloques se distribuyen periféricamente una serie de salones y estancias, entre los que destacaba el gran salón de baile circoagonal de la fachada a la plaza de Isabel II. Ese perímetro de difícil resolución originaba una gran cantidad de espacios sin uso definido y difícil mantenimiento.

Por éste y otros motivos, a lo largo del siglo XIX, el edificio sufrió una serie de modificaciones, entre las que destaca la reforma de la fachada a la plaza de Oriente proyectada en 1884 por Joaquín de la Concha. En 1925, ante el peligro de ruina inminente provocada por la inconsistencia del terreno, asociada al continuo curso de las aguas subterráneas, Antonio Flórez redactó un proyecto de consolidación y reforma que tuvo como resultado la sustitución de la antigua estructura de madera por otra de hormigón, triplicando el espacio útil del teatro por la creación de espacios bajo rasante.

En 1928, ante la enfermedad de Flórez, se hizo cargo de las obras Pedro Muguruza, pero éstas se interrumpieron nuevamente en 1932. Muguruza trabajó en la elaboración de numerosos proyectos complementarios y en 1941 dejó las obras en manos de Diego Méndez y Luis Moya, quienes respetaron en lo posible el proyecto de Flórez. En 1965 se planteó la reconversión en sala de conciertos, lo que se llevó a cabo bajo la dirección de José Manuel González-Valcárcel, reinaugurándose oficialmente en octubre de 1966.

La última reforma, iniciada por el propio González-Valcárcel y terminada por Francisco Rodríguez Partearroyo, ha devuelto el uso primitivo al edificio, resolviendo asimismo los problemas de funcionamiento de un moderno teatro a través de una nueva arquitectura que intenta buscar las referencias de lo preexistente, pero con claves reconocibles como contemporáneas. Del proyecto original de López Aguado sólo queda parte de las fachadas laterales y la zona inferior de la de la plaza de Isabel II. El aspecto interior y exterior del edificio es, por tanto, fruto de las sucesivas reformas mencionadas. La última reforma finalizada en 1995 ha devuelto al edificio su uso primitivo, convirtiéndolo en un moderno Teatro de Ópera.
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