El "Monumento a los saineteros madrileños" también conocido como "Monumento a los chisperos”, es un grupo escultórico en bronce y piedra, obra del escultor Lorenzo Coullaut-Valera, que se inauguró en junio de 1913 en la Glorieta de San Vicente. En 1916 se reubicó en el entonces llamado Parque Sur en uno de los extremos de la dehesa de la Arganzuela, a orillas del Manzanares y a un paso del puente de Toledo, junto al paseo de Yeserías. Finalmente, en 1932, fue trasladado a una plaza situada en la confluencia de las calles Luchana, Manuel Silvela y Francisco de Rojas en el distrito de Chamberí, que no tenía nombre oficial, por los que a partir de entonces, los vecinos comenzaron a llamarla popularmente “Plaza de los chisperos”, nombre por el que hoy es conocida.
El monumento homenajea por un lado, a los típicos y diferentes personajes castizos que surgieron en Madrid entre los siglos XVII y XIX, como fueron los chisperos, los manolos y los chulapos, entre otros. Y por otro lado, a los escritores y dramaturgos, que representaron a dichos personajes en sus sainetes y zarzuelas.
De esta manera, vemos como sobre una columna, se representa un grupo de personajes compuestos por un chispero, una manola y una pareja de chulapos, y como del tronco de dicha columna, emergen los bustos de Ramón de la Cruz y Ricardo de la Vega en representación del sainete, y de Federico Chueca y Francisco Asenjo Barbieri, en representación de la zarzuela. En la parte inferior del monumento, se encuentran cuatro relieves que representan cuatro escenas típicas de las zarzuelas, Pan y Toros, y otra de la Verbena de la Paloma.