En el año 1882 la prensa se hacía eco de lo que actualmente se ha convertido en una tradición en nuestro país, tomar las uvas en Nochevieja al ritmo del reloj de la Puerta del Sol. Por aquella época, la clase burguesa y afrancesada, importó de sus viajes de fin de año a París y Biarritz, la costumbre de tomar uvas y champán en la cena del último día del año. Esto hizo, que a modo de burla, la clase obrera comenzara a juntarse en la Puerta del Sol a tomar las uvas, con jarras de vino en lugar de champán, al ritmo de la campanadas del reloj de la actual Casa de Correos. Esta costumbre se se popularizó y extendió por toda España en el año 1909, cuando el campo valenciano sufrió excedente de uvas y sus agricultores aprovecharon esta costumbre surgida en Madrid para vender ese excedente con las que denominaron, para su comercialización, “uvas de la suerte”. Había que tomar 12 uvas, una por cada mes, y pedir un deseo con cada una de ellas.
En 1962 se transmitieron las primeras campanadas por televisión, y desde entonces se transmiten todos los años.